Desde el primer momento en que nos propusimos crear y llevar a cabo el mejor concurso de creatividad publicitaria farmacéutica de este país, supimos también que, para iniciarlo con el pie derecho, deberíamos proveerlo de un buen nombre.

Original y extraordinario: creativo en una palabra, valga la redundancia. Fue entonces cuando alguien nos recomendó efectuar un viaje a nuestro glorioso pasado e inspirarnos en la medicina azteca.

Y nos sumergimos en un mar de conocimientos que aún ahora nos tiene deslumbrados y con la boca abierta. Disciplinas, herbolaria, recetas, especialidades, tratamientos…

Cada camino implicaba miles de posibilidades. Sobre todo porque, en cada caso y conforme a la cosmogonía azteca, el misticismo y la realidad se funden de tal modo que es difícil saber dónde acaba una y empieza otra.

Todo ello nos llevó a reencontrarnos con un personaje de leyenda, pero real por entero. Con un ser de carne y hueso cargado de simbolismos de vida y muerte: el humilde ajolote (axolotl). En la mitología azteca el ajolote es la representación acuática de xolotl, hermano gemelo de Quetzalcoatl, atl (agua) y xolotl (monstruo).

El ajolote es un animal emblemático e icónico de nuestra mexicanidad. Una rara avis que no deja de asombrar a la ciencia por la capacidad de auto regenerar sus tejidos, incluso hasta partes de su cerebro. Toda su vida permanece en estado larvario, pero se reproduce como adulto.

Para las antiguas culturas mesoamericanas el ajolote era un ser que desafiaba a la muerte, un dador de vida… tan maravilloso y legendario que decidimos adoptar su nombre para nuestro concurso.